En el vasto y desafiante territorio de Chile, Alejandra Bobadilla decidió crear una marca que conectara diseño contemporáneo, saberes ancestrales y un profundo respeto por la naturaleza: Surorigen. Fundada en 2010, esta firma de diseño de autor ha forjado su identidad desde una mirada comprometida con el entorno, revalorizando los oficios locales y estableciendo vínculos duraderos con comunidades artesanas.
Entre la memoria textil y la innovación
El camino de Alejandra comenzó mucho antes, cuando siendo niña observaba a su abuela modista trabajar con dedicación y detalle. “Ella me daba total libertad para crear mi propio vestuario, y juntas lo desarrollábamos, transformando el proceso en un juego lleno de creatividad y aprendizaje”, recuerda. Esa experiencia íntima fue su primer vínculo con el diseño y el oficio. Años más tarde, su trabajo en una ONG vinculada al Comercio Justo y su colaboración con artesanas mapuches consolidaron su mirada sobre la moda como una herramienta de transformación social y cultural. En paralelo, fue profundizando sus estudios en áreas como la interacción del color, la forma y el espacio, el diseño de proyectos y el cine documental, construyendo así una visión integral, sensible y coherente con el propósito de su marca.
En Surorigen, la creación parte desde lo más profundo: el respeto por el origen. Cada pieza se concibe desde los materiales —fibra de alpaca, lana merino y lino—, que no solo son nobles y duraderos, sino que también provienen de una cadena trazable y ética. A esto se suman técnicas tradicionales como el tejido a telar y la sastrería artesanal, que otorgan identidad y calidad a cada prenda.
Un punto de inflexión: el ancho del telar
Un momento decisivo en el enfoque sostenible de la marca fue la incorporación del patronaje cero desperdicio, a partir de una observación muy concreta: el ancho del telar de las artesanas aymaras. Estas tejedoras trabajan en telares cuya medida estándar va entre los 60 y 75 centímetros, y en vez de adaptar la tela al molde, Surorigen decidió hacer lo contrario: adaptar el diseño a esa dimensión original.
Este giro implicó una modalidad completamente distinta de pensar el moldaje. Las prendas se diseñan respetando el formato completo de la tela, lo que también reduce el desperdicio textil. Este cambio profundo no solo minimiza el impacto ambiental, sino que también fortalece el vínculo creativo y ético con las tejedoras.
Circuitos locales con impacto global
Surorigen trabaja desde hace más de una década con los mismos artesanos, modistas y sastres. Este equipo, consolidado y comprometido, permite mantener una producción en pequeña escala con altos estándares de calidad. La marca apuesta por procesos lentos, colaborativos y responsables, alejándose del ritmo vertiginoso del fast fashion. Su enfoque está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promoviendo buenas prácticas desde el diseño hasta la venta, y educando al consumidor en torno a la trazabilidad, el origen y el valor real de cada prenda.
Mirada hacia el futuro
Alejandra Bobadilla proyecta para 2026 una retrospectiva de los 15 años de la marca, que recoja su historia, procesos y colección de archivo como una contribución al patrimonio del diseño de autor chileno. Para ella, el verdadero desafío ha sido mantener la autenticidad en un entorno donde lo masivo y lo superficial dominan. Por eso, insiste en que la clave está en volver al origen: a los materiales, al territorio, al oficio, a las personas.
Surorigen no es solo una marca, es un manifiesto vivo. Un recordatorio de que es posible hacer moda desde el sur del mundo, honrando el pasado, transformando el presente y sembrando un futuro más justo y bello.
Contacto Alejandra Bobadilla: www.surorigen.cl
IG @surorigen
surorigen@gmail.com
Creadora del artículo: Mónica Navarro
monicanavarro@gmail.com
IG @puntadaaustral
Referente de AilamHub en Chile








